Estoy sufriendo la condena, por haberte amado así,
con las blancas azucenas en el cielo carmesí.
Soy esclavo y convicto del embrujo de un querer,
que se atrevió a enamorarse en la cárcel del placer.
Tengo hinchadas las venas, seguro es de tanto amar,
…no encuentro salida a mi absurdo transitar.
Mi corazón no palpita…no tiene sangre que bombear,
se me pasó la vida al haberte amado más.
Esta espina que se queda enterrada aquí en mi piel,
me ha puesto acuosos los ojos al pinchar mi fiel querer.
Soy esclavo y convicto en un hechizado atardecer,
voy sufriendo la condena de mi absurdo proceder.
Imagenes que transmiten nostalgia y añoranzas de un querer.
Saludos poetisa.
Exitos por compartir tu lindo versar.