A MI QUERIDO PUEBLO
Hoy te veo
con otros ojos,
el correr silencioso
de los años y el empuje
de sus gentes, se llevaron la
imagen del villorrio
en que me crié.
Hoy más
pareces una metrópoli,
que aquel pueblo de calles
polvorientas y viejas construcciones,
donde al más rico lo motilaba
su mujer.
Todo lo que
hacía de este pueblo
un encanto, desapareció,
desde sus casas con preciosos
balcones donde florecían las gardenias,
y las canastadas de geranios, las calateas
adornando los portones, que admiraba
los señores y los dones.
Yo sé que esta
es la revolución
cultural y el progreso,
pero, por favor, que no vayan
a desaparecer nuestros ancestros,
por más progresos y modernismos
que se inventen.
Al pueblo
de mis memorias
le debieron de pasar
por un ladito el celular,
el internet, el fax y un montón
de carajadas que van a idiotizar
a las generaciones venideras, o a convertirlas
en genios, o en lumbreras.
Lo más grave,
es que nuestros hijos
y nietos, se van a levantar
sin nada que las una, a la vida de sus
viejos y al pasado.
Hay que seguir
queriendo al terruño,
así sea desde sitios lejanos y
apartados, pendientes de los amigos
que todavía respiran y que en él sobreviven,
esperando entregar sus restos a la tierra que los vio nacer.
Ojalá sus cenizas
no las incineren por internet,
porque ahí sí, el haber pasado
por la vida sería como si lo hubiera
hecho una sombra.
Y los que
fueron los cimientos
de lo existente, no se merecen
este tratamiento.
Desde la
distancia sigo
añorando a mi pueblo,
y me considero un hijo de él,
esperando algún día poder volver.
Armenia,Quindio,Colombia.