Dicen que él caminaba, sediento por el Sahara,
que el inclemente sol se apagaba ante la luz de su mirada.
Estaba rodeado de arena… blanca como las nubes,
en un cielo glamoroso espumado de champagne.
Era tanto su cansancio que creyó ver a lo lejos,
Gaviotas con plumas de coco, incansables al volar;
en su delirio vio su espejismo de amor,
en el que bellas doncellas bebían agua de manantial
…bebían agua de la vida en un oasis de cristal.
Creyó ver pozas llenarse con agua de lluvia
cayendo con fuerza de las nubes esponjadas.
Creyó ver un torbellino y así por un momento
pensó que con el viento estaba escuchando a Dios.
Dicen que él caminaba sediento por el Sahara,
buscando en el horizonte el amor perdido de su amada.