Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Aunque mis ojos no quisieran mirarte, de mi mente no puedo apartarte, y menos de mis ojos que están pendientes de tu cuerpo y de tus movimientos, como si tuvieras por dentro llamas ardientes.
Conozco tanto tu rostro cuando estas triste, o nerviosa, cuando lloras, ríes, cantas, estas llorosa o angustiada, pero me gustaría verte siempre en tu cara la alegría de mujer enamorada.
No quieres soñar conmigo, déjame que sueñe yo, que en sueños besare tus labios y te aré reír por mi atrevimiento, y con mis manos te acariciare en un ir y venir que nadie me podrá prohibir.