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¡Oh luna!
que alumbras
en menguante,
cuanto daría yo,
para qué alumbres
a mi amante.
La oscuridad
la regulas y cuando
lo haces, esa mujer
que te nombro, se muestra
tierna y amorosa y tu luz la hace
ver hermosa.
Pero tu luz es poca,
ayúdame a encontrar
su boca, que el desespero
me llega al alma, y mi ansiedad
explota, y la humedad de sus labios al
unirse con los míos, el deseo
se despierta y la provoca.
Vamos a estar
pendiente de tus faces
y si nos indicas hacia quien
diriges tu luz y como lo haces,
nosotros aprovechamos y con tu luz
o con oscuridad, con locura nos amamos
de verdad.
A ti luna, te quiero
escribir un poco, no importa
que me traten de loco, y que mi amante
te busque noches enteras esperando tu luminosidad,
que le aumentan y acrecientan la ansiedad.
Desde siempre
has sido tierna con los
amantes, en luna llena o en
los menguantes les toleras la
forma como se aman, y desapareces
oscureciendo la noche, para que puedan
convertir el amor en un derroche.
Seguramente
los dos somos
capaces de darle luz
y amor a tu oscuridad,
y cuando cambies de fase,
ninguno se puede imaginar lo
que pase, puesto que de amor se trata,
y nosotros disfrutamos la poca luz, y nos sacamos
el traje, medias de seda, corpiño y hasta corbata.