Imagínate que volvemos el tiempo
despertamos en un hermoso recuerdo
donde antes de que el sol brillara
ya de pie y listos estábamos en la casa.
Brincando hacia el establo,
tomando tres caballos,
una carreta para la leña
y unas cubetas para lo ordeñado
de las vacas del establo aledaño.
Corriendo hacia el monte,
vaquereando una manada
de vacas corriendo alegres
y después a ordeñar leche blanca.
Y mientras las vacas ordeñaban dos
entre otros tres, leña juntaban,
para la hornilla que en casa
fuego para la comida ya necesitaba.
Volvíamos a casa, alimentando patos
mientras el abuelo mojaba a los cerdos
y daba de beber chivas y borregos,
también guajolotes gallinas y patos.
Así fue mi infancia en el campo
muy alegre y sin dejar de trabajar
nos gustaba mucho montar a caballo
y tras las gallinas correr detrás.
¡A que santas corre-tizas nos dieron!
los guajolotes y patos que no quisieron dejar
que tocáramos a sus polluelos
con los que solo quisimos jugar.
Esa fue mi infancia en el campo,
y si volviéramos el tiempo atrás
cada momento lo volviera a dejar pasar
donde mi madre por castigar nos dejaba
en el campo para con los abuelos ayudar.
Los Mejores castigos de mi infancia
despertamos en un hermoso recuerdo
donde antes de que el sol brillara
ya de pie y listos estábamos en la casa.
Brincando hacia el establo,
tomando tres caballos,
una carreta para la leña
y unas cubetas para lo ordeñado
de las vacas del establo aledaño.
Corriendo hacia el monte,
vaquereando una manada
de vacas corriendo alegres
y después a ordeñar leche blanca.
Y mientras las vacas ordeñaban dos
entre otros tres, leña juntaban,
para la hornilla que en casa
fuego para la comida ya necesitaba.
Volvíamos a casa, alimentando patos
mientras el abuelo mojaba a los cerdos
y daba de beber chivas y borregos,
también guajolotes gallinas y patos.
Así fue mi infancia en el campo
muy alegre y sin dejar de trabajar
nos gustaba mucho montar a caballo
y tras las gallinas correr detrás.
¡A que santas corre-tizas nos dieron!
los guajolotes y patos que no quisieron dejar
que tocáramos a sus polluelos
con los que solo quisimos jugar.
Esa fue mi infancia en el campo,
y si volviéramos el tiempo atrás
cada momento lo volviera a dejar pasar
donde mi madre por castigar nos dejaba
en el campo para con los abuelos ayudar.
Los Mejores castigos de mi infancia