Apareces remarcándote como una llaga en la piel,
dejas tu huella indeleble en un mundo de papel;
vas buscando los errores en abrupto padecer,
tangible necesidad que esconde el amanecer.
El silencio, el deseo…aumentan este misterio,
ajustando el contacto con las piedras del camino,
y el espacio ilimitado de cada rayo de sol,
ensayo de un cuerpo a cuerpo… ¡qué armónico esplendor!.
Las puertas vas abriendo a cada sendero cerrado,
es un misterio la vida distorsionando las eras,
extorsionando los tiempos…
reservorio de energía o magnetismo que ilumina,
a la estrella que me atrae o al lucero que me guía.
Cualidad innata de precio equitativo,
tu lenguaje silencioso ha descifrado los mensajes,
simbología que filtra tus sentimientos humanos,
con toques de un rey supremo… regalo sacro y divino.
Oculta sabiduría de la planta que aun florece.
La vibración se ha esparcido en un campo iónico tambaleante.
La gota de lluvia viajera, dormitando está en su otoño,
y la ciega justicia del viento se anida sigilosa
en los amarillos madroños.
Esta batalla ilegal, es la evidencia fatal,
Los temores y las dudas han desvelado el acertijo;
tu fuente de luz se ausenta iluminando mi presente,
me salvas con tu perdón y me demuestras que me amas
con el dolor que sentiste con la corona de espinas
que clavaron en tu frente.
Y hoy mi mente divaga entre tantas voluntades.
Se descarta la creencia en la hora consagrada;
es enigma del tiempo la habilidad aprendida,
enseñanzas y experiencias
que son lados positivos o sendas inexploradas
a lo largo de la vida.
Está sesionando el concejo en obscurecido debate.
La esotérica vibración
hace sanar el dolor de cada herida sangrante;
las lágrimas en mis ojos son el fin consolador,
y se van cayendo sin rumbo al salir de mi interior.
Antagónico optimismo se oculta en mi pasado.
El microcosmos cotidiano invade el exterior,
y conecta el infinito con el aura inmaculada
de mi ángel protector,
llevándome al camino que conduce hasta el creador.
Se estigmatizó la herida que ulceró mi corazón.
Con dignidad soporté las llagas de los clavos de mi cruz,
…el entierro de las espinas del cactus en la frente
el amplio gesto que congela un misticismo de amor.
Amor de mil amores, dulce Jesús, mi gran Lord,
haz sanar el estigma de este cariño eterno
que agoniza y palidece
que aun me mata de dolor.
Mi paz dejo para ti. Que Cristo bendiga tus llagas...
Vidal