UN SINSONTE AMISTOSO
Llegó un sinsonte
al palomar, una niña le preguntó
a su hermanito, sí él había llamado al palomito.
No es un palomito,
míralo bien, que se parece más
a un pajarito, su cabeza es diminuta
y su cuerpo espigado, tiene que ser un pajarito
pues su pico es muy delgado.
En ese momento
él sinsonte trinó como un
ruiseñor y volvió la niña a preguntar.
Si trina
tan hermoso,
por qué no le damos de comer,
qué seguro tiene hambre y lo podemos atraer.
No, si lo ponemos en una
jaula, no volveremos a oír su trino,
a mí me pareció que este es un pájarito fino.
Entonces,
dijo su hermanita,
anda llama a la nana y le dices
que traiga un puñado de trigo, mientras
tú te quedas conmigo y entre los dos, lo hacemos
nuestro amigo.
Tatica apareció
con el encargo, mientras
el sinsonte los recreó con un
trino angelical; los dos hermanitos
le ofrecieron en sus manitas dos pequeñas
porcioncitas.
El sinsonte agradecido
voló hasta el copo de un árbol,
donde hacían su nido y revoloteó,
para anunciarle a su pareja que allí habían
dos niños y ellos eran bienvenidos….