En ocasión del 2 noviembre...
¿Dónde está la muerte?
La muerte… ¿dónde está la muerte?.
Fenecido llanto de este cruel lamento,
los cuatro elementos han desfallecido,
un triste gorrión abandona el nido,
y las amapolas sueltan un suspiro.
Los gemidos calan hondo en los sentidos.
Decimos adiós a quien ha partido;
palabras al viento, gencianas, incienso,
se acabó la vida con los pensamientos.
La brisa acompaña a la funesta muerte,
los árboles botan sus hojas inertes,
los ojos se secan de tanto llorar…
se desmayó un lirio en su caminar.
¿Dónde está la muerte?...¡Yo no sé su ruta!.
Ella sin piedad recluta a la gente,
nadie se le escapa llegada la hora,
pues todos nos vamos, tarde que temprano, con esta señora.
De día o de noche, no importa el momento,
por todo el planeta surgen las partidas,
vivimos la vida con la muerte dormida,
en su reflejo oculto tras del empañado espejo…
El peligro acecha despertando al miedo.
Cerramos los ojos en profundo sueño,
estamos durmiendo con la muerte misma;
se clava el espíritu a leves momentos,
de día o de noche, es el mismo cuento.
Crueles los momentos…cuento de dolor.
Tarde percibimos si fue sólo amor;
…el canto clandestino de un ruiseñor,
anuncia la muerte, temiendo al dolor.
¿Dónde está la muerte?, -me pregunto yo-.
Nadie sabe cuándo, ni cómo, ni dónde,
tan sólo debemos estar preparados
y esperar felices el día otorgado.
En vida es mejor que dejes saber,
a quien has amado, pues es menester;
entrégate ahora, pues no vaya a ser,
se apaguen tus ojos al amanecer.
La muerte airosa va ganando partidas,
juego de ajedrez…tímida salida;
se alberga dentro un anhelo fugaz
de quizás algún día poder regresar;
y así comprender que un ave de paso,
no debe temer ir al más allá,
pues rosas y orquídeas en su transitar,
con olor a hiedra le sepultarán,
y todos aquellos a quienes amó
aunque pase el tiempo le recordarán.
Como las gaviotas extrañará el mar,
se esconderá tras del horizonte,
para ver de cerca cómo sale el sol
y verá a la arena mojarse en el mar…
y a un tesoro de luna fundirse en la sal.
Aunque la muerte a diario te acecha,
nuestro ángel guardián detiene su andar,
con las nubes negras llorando celosas,
con el ceniciento color que reposa en las pozas
donde fiel oculta su frío mirar.
Y todavía pregunto: ¿dónde está la muerte?.
un abrazo, mi poeta.
buen escrito.
el poeta:gonzalo