Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Magníficos tercetos encadenados. Muestras con maestría tus grandes capacidades, que siempre enmarcas como un cuadro en una sensacional presentación que le dan, si cabe, más prestancia.
Felicidades por ello.
Con mi abrazo.
Bueno, aunque ya te la había comentado fuera del blog, vuelvo a hacerlo con mucho gusto; es una autentica joya de poema, como la ilustración de Botero.
Un abrazo,grande para una poeta grande.
No sufras, pobrecita, en tu vacío,
agradece al amor esos momentos
en los que te llenó de poderío.
Habrá que mirar el lado bueno... es que esos maravillosos tercetos y la ilustración me han dejado muy tristón.
Por lo demás, comparto la opinión de Salvador... como siempre.
Besos
No, si yo no sufro, la que sufre es la gordita esta, que llora como una descosida.
Muchas gracias, Libélula y Javier, os amo amorosamente, como dirían en los cómics.
Las mujeres sois un poco lloricas y os hacéis un lío con eso eso de vete, ven, me haces daño, jaja y para no ser machista los hombres también. El amor tiene esas cosas, tanto tú, como Botero lo habéis expresado muy bien. Ya sé que tu no sufres pero te lo pasas bien haciendo sufrir a personajes imaginarios, como Botero otra vez, que seguro que estaba contentísimo cuando pintó a esa gorda llorona. Botero me gusta lo justo, tú me encandilas, oscuro y claro amor de amistad.
Buena poesía.
No tengo perdón, ni había visto este último comentario...
A mí tampoco me seducen las musas de botero, que él sea un artista no lo discuto, pero esa fijación por la gordura extrema...
No quiero encandilarte, a ver si tropiezas y te caes y luego me echas las culpas... ¿Ya usas gafas de sol?
Un abrazote, amigo mío.