De nuevo llegó el adviento.
Las rosas rojas y los tulipanes
toman la siesta en las anchas nubes.
En el desierto descansan
los dulces sueños de amor;
recuerdos buenos, recuerdos tristes
... oasis de penas.
La ternura aflora de alguna gota de lluvia
que acaricia con nostalgia el misticismo salvador
por la llegada de Jesús.
Se regocija el espíritu en su fuego abrazador.
La estrella de Belén brilla en lo alto de los cielos
y anuncia que el mesías traerá la salvación,
llevando a tantas almas la ansiada paz interior
...tanta dicha se encuentra en la venida del Señor.
Yo deseo para el mundo
que seamos salvos en Dios,
buscando consuelo en la llama
del espíritu creador...
creador de todas las cosas
y de los seres que amo yo.
Gracias amiga por tus bellos deseos. Eco enriquecido te envío de los míos, mucha alegría a tu alrededor y la suficiente riqueza interior para que te sigas regalando a los demás...
¡Felices fiestas-Feliz año nuevo!
Vidal