¡El cielo blanqui-azul se ha vestido de fiesta!.
El sol está ardiendo…va destilando amor,
el calor abruma a las negras cornejas, que,
con su grajeo frecuente, inquietan al manantial…
su corazón late quedito sobre el dorado naranjal.
Henos y pinos aun están en flor,
concentran su olor junto a la cascada,
en las palmeras, las codornices cantan en coro,
en homenaje a la belleza oculta en los almendros.
Los avestruces en verdes parajes,
bajo el horizonte crisol de esos lares,
surcan en el tiempo al viento que las lleve
hacia el secreto de la alta montaña,
en donde se aloja el eco de dos corazones,
llorando de dolor, llorando por amor.
Quijotescamente un caracol desnudo
pasea perdido cayendo el ocaso.
Él va en busca de afecto y de un poco de amor,
busca los efectos para enamorar
y a otra pareja poder encontrar…
¡Sí!...otra pareja que no lo haga llorar
y que en el camino le enseñe de nuevo a volver a amar.
Saludos poetisa, un placer leerte.