no es tu piel
de luna virgen
ni tus ojos tuareg
cintilando sobre gibas de arena
en las celestes dunas
es el latido
de tu luz
la manera de tus labios
de ser en mí palabra
el poema que me besa
el corazón por la frente
bajo las alas de mi palmera
sin fijo oasis
soy el desierto
y tú estrella en semilla
latente aún
por ti misma
en cada uno de mis cristales