En el umbral de tu ventana
repican los trinos de mi guitarra
con fulgor de una canción.
En noches de intenso devaneo
son arrullos de inspiración
en un galante pavoneo.
En el umbral de tu ventana
la luna esconde la mirada;
en medio de la penumbra
dibuja tenue tu pueril silueta,
que esparcida cual ceniza,
vuela al soplo de una veleta.
En el umbral de tu ventana
están ancladas mis huellas
urdidas en un resquicio.
Quién borrará la pasión,
que una noche de plenilunio,
perpetuaste en mi corazón.