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LA BANDA ROJA

RELATOS EN PROSA

Ha llegado el estío, el calor, las vacaciones, y el buen tiempo invita más a estar fuera que a sentarse a teclear, pero a lo mejor hay ratos de todo.
Dejemos un rato de lado la poesía y acudamos a la prosa con un relato que os ofrezco como punto de partida para lo que puede ser una cadena de pequeños relatos que vosotros podéis dejarme aquí y que yo cuidaré como grandes tesoros.
¿Tenéis algún recuerdo de infancia que queráis compartir? ¿Un historieta real o inventada? Algo que fue o que podría haber sido así, de ser vosotros otros diferentes a los que sois o vuestra familia otra familia...?
Mejor dejo de desbarrar y os presento mi primera historia, no la dejéis solita, porfaplís.
Espero que os guste. O no. Decídmelo sin ambages...



Proyecto2.jpg


Caminaba por la calle tan alegre que sus pequeños pies parecían no tocar el suelo. Ajena a todo e inmersa en la felicidad que rebosaba, el camino a casa le parecía más largo que otros días, tantas eran las ganas que tenía de llegar.
De vez en cuando bajaba la mirada hacia la bella banda roja que cruzaba su pecho, había conseguido aquel galardón por sus méritos, aplicación y buen comportamiento, y su nombre ahora estaba escrito en el cuadro de honor en el pasillo del colegio, con aquella caligrafía esmerada e impecable que sólo las monjas sabían hacer.
Giró la última esquina y su pulso se aceleró aún más… al llegar al portal de su casa, una vivienda antigua justo en el centro de la ciudad, se empinó de puntillas como cada día para alcanzar el timbre, y acto seguido comprobó de nuevo que la banda seguía en su sitio, se retocó el lazo que reposaba sobre su cadera izquierda, cuidadosamente, casi acariciándolo, y se dispuso a hacer su entrada majestuosa y triunfante.

La casa, que estaba compuesta de tres pisos, tenía al entrar un pequeño patio, revestido con alegres azulejos de estilo andaluz, patio que era necesario cruzar a toda prisa si no quería que mamá, que se había asomado para abrir la puerta, la viese desde la galería y pudiese advertir el adorno que ostentaba, lo que hubiese restado efecto a la aparición que pretendía efectuar.
Corrió pues escaleras arriba, tan alborozada, que casi no podía respirar. Al entrar en la vivienda se dirigió derecha a la cocina, donde su madre, vuelta de espaldas, estaba entregada a sus labores domésticas.

- ¡Mamá, mírame!

La madre se volvió parsimoniosa y al ver la banda roja sobre el pecho de su hija, le preguntó extrañada de dónde había sacado aquello que llevaba puesto.

- ¡Es la banda de honor del colegio, mamá, me la he ganado por haber sido este mes la mejor! ¡Me la ha puesto Sor Paz, la directora!

Siguió un momento de silencio que le pareció eterno, ansiosa como estaba de recibir felicitaciones y alabanzas.

- ¿En el colegio te han puesto una banda de honor, por ser la mejor, después de dos años? ¿En todo este tiempo, nunca has sido la mejor? ¡Vergüenza debería darte de no haber traído esta banda cada mes…! ¿Y estás tan orgullosa sólo porque la has conseguido en una ocasión?

E ignorándola, después de decir esto, se dio la vuelta y siguió ocupada en sus quehaceres.


La pequeña marchó con paso cansino hasta su cuarto, casi arrastrando los pies. Cerró la puerta, depositó con cuidado su bonita banda roja sobre la cama, la alisó una vez más mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas y, sintiéndose miserable, se acurrucó en un rincón y lloró tristemente el resto de la tarde.
♥ 8 me gusta 2269 visitas · 28 comentarios

Comentarios (28)

libelula
libelula ·
♥ 1
Mi querida Eralatia, ante nada felicitarte por tu forma de contar, por la emoción que vas dejando en el relato, porque casi me hacer empujar a la niñita a su destino, por que vamos felices con ella, pero es muy duro tu relato...¡pobre cría!.Ay, lo que daría yo por ser su madre y llenarla de besos y prepararle la su comida preferida. En fin dicen que que los padres duros, han sido tratados a su vez, duramente. Me ha encantado, aunque me ha dejado un amargo sabor...muy amargo.
Besos y aplausos.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 1
Muchas gracias, querida amiga. Seguro que esa niña estaría reconfortado con tus besos, que no dudo que le hubiesen venido muy bien.
Espero que te sumes a la iniciativa y nos traigas alguna historieta.
Besos y agradecimientos.
lesmo
lesmo ·
♥ 2
En un relato impecable, querida amiga, nos muestras una realidad que se hace palpable en muchos casos a lo largo de nuestras vidas cuando, como hijos, no tuvimos lo que hubiésemos esperado de nuestros padres y cuando, como padres, no hemos llenado las expectativas de nuestros hijos. Las personas somos esponjas para estas sensaciones de frustración. Has sabido escoger bien los personajes del relato, una niña y su madre, precisamente una niña sensible que, después de haber trabajado mucho en el colegio, recibe el galardón, y una madre -¡una madre!- que no valora lo que su hija trae de bueno a casa. Como yo lo veo este es un relato de frustraciones. La alegría de la niña se ve rota por el exabrupto de la madre, pero la madre también está frustrada porque desea que su hija sea la mejor en todo momento. Es el claro reflejo de lo que ocurre en la vida que está llena de esos pequeños o grandes desengaños cuando ponemos nuestras expectativas en los demás, cuando esperamos que los demás actúen de una forma determinada a nuestra conveniencia. Lo difícil es saber que los demás son tan limitados como nosotros, porque volvernos inmunes a la desilusión, pienso, no lo podremos conseguir nunca.
Insisto, amiga Eratalia, un relato impecable.
Con mi abrazo.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
Vaya, Lesmo, menudo comentario tan reflexivo y bien elaborado nos dejas aquí. No tengo nada que decir, tus deducciones son auténticas y estoy de acuerdo contigo en todo. Además expresado con la maestría con la que utilizas el lenguaje.
Muy agradecida por decirme que mi relato es impecable, pero tu comentario lo es aún más.
Un abrazo.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
¿Nos vas a deleitar con algún pequeño relato tuyo? ¡Porfa! Di que síiiii.
Bueno, si no te apetece, no. No quiero ser pesada.
Más abrazos, Lesmo.
lesmo
lesmo ·
♥ 2
Querida amiga, muchas gracias por depositar es confianza en mis limitadas capacidades. Algo tengo escrito sobre una mujer que diariamente marchaba junto al mar. Lo puliré y lo pondré en el foro de prosas generales. Cuando esté os avisaré en conversación privada. Aunque tengo que decirte que si apareciese en tu blog estaría muy honrado, como siempre.
Recibe mil gracias por todo y otro abrazo, querida amiga.
Salva.
Invitado ·
♥ 2
Buen mensaje Etralia bella.Sabes Yo hago lo contrario con mis hijos cuando sacan una buena nota y premios que es casi seguido. Los llevamos al cine, les abrazamos fuerte, los besamos y decimos ese es mi hijo ese es mi campeón y se estimulan tanto, que se esmeran en traer buenas notas y ser buenos hijos. Lastimosamente el mundo moderno no tiene tiempo para abrazar y conversar con los hijos .Si supieran lo que se pierden.Un besote y gracias por compartir querida.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 1
Muchas gracias, Edith, no sabes la alegría que me da encontrarte en mi página. Y es estupendo que tus hijos tengan una mamá como tú. Deben ser muy felices.
Un abrazo.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
Con esto de los relatos de infancia me ha venido a la cabeza una anécdota que me ocurríó en aquellos tiempos en que aún no levantaba palmo y medio del suelo (no es que ahora levante mucho más, pero algo he crecido por fuera) y quisiera compartirla con vosotros. Le he puesto título e incluso una imagen:

CÍRCULOS HIPNÓTICOS.

Project1.jpg

Un día en que acompañaba a mi madre a hacer la compra al mercado porque aún no tenía edad para ir al colegio, estábamos esperando en un puesto a que llegara nuestro turno. Delante de mí había una señora con un grueso trasero ceñido por un vestido cuyo estampado eran vistosos círculos de todos los colores.
Cansada y harta de esperar me quedé absorta en el tejido que tenía delante de la nariz y que era todo lo que podía ver, tal y como estaba colocada en la cola. Como aquello no avanzaba y yo me aburría miserablemente, debí empezar a imaginar cosas para evadirme, el caso es que perdí la noción de la realidad y comencé a recorrer con mi dedito los llamativos círculos, presionando ligeramente, como si repasara un dibujo.
Naturalmente, la señora, al sentir el ligero cosquilleo en el culo se volvió muy sorprendida a ver quién le estaba trajinando por detrás y me descubrió a mí, entretenida en mi singular tarea.
-¿Pero qué haces? ¿Estás tonta o qué?- me espetó mi madre al darse cuenta del asunto mientras me propinaba un buen manotazo (en aquellos tiempos no estaba penado por la ley, ni yo me fui de allí derechita a la comisaría a ponerle una denuncia, que es lo que hubiese podido suceder hoy día).
-¡Trágame tierra! -Debí pensar, supongo que roja como la grana y avergonzadísima de mi despiste...
-No pasa nada, mujer -dijo la señora una vez comprobado que la autora de los repasos era inofensiva.

Mi madre me largó una buena reprimenda y a mí el bochorno me debió durar unos cuantos días... porque aún me acuerdo, aunque parezca mentira. Sólo que ahora, cuando pienso en ello me entra la risa floja...
libelula
libelula ·
♥ 2
jajajaja Ya desde entonces se veía la atracción que ejercía en ti las figuras, el color y el dibujo, ahi trazando sobre el culo de la señora con tus deditos jajaja... a esa altura y aburrida ¿qué cosa mejor podías hacer? y menos mal que el cachete te vino de tu madre, podía haber sido peor... jajaja Yo me hubiera desternillado con una hija así, aunque me pasara todo el día pidiendo disculpas...pobrecita mía.
Me ha encantado.
lesmo
lesmo ·
♥ 1
Tienes, amiga Eratalia, una imaginación portentosa. Te veo explorando en las figuras redondas que el trasero de esa buena señora haría más ovoides como un cosmonauta en medio de unas galaxias de infinidad de colores. Eso es lo que me ha traído la visión de la ilustración que has colocado adornando tu relato. Por esos círculos navegarías en el hiperespacio a la velocidad de la luz de una constelación a otra buscando nuevas estrellas o planetas de seres extraordinarios. Un buen trasero se parece al universo y como él tiende a expandirse de manera que el tiempo y el espacio se hacen relativos. Podrías haber sido tal vez como un astrónomo aguardando paciente en su telescopio que apareciese algún cometa. Tal vez estarías temerosa de que ese cometa fuera a estrellarse en nuestra pobre tierra provocando la extinción de quién sabe qué especies. Y todo eso donde la espalda pierde su casto nombre. Hay que ver lo que puede dar de sí un buen culete..., como el universo.
Con mi abrazo bien fuerte.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
Pues sí, querida Libélula, mi madre era pronta a las regañinas y yo la niña más tímida y discreta que imaginarte puedas, no hablaba por no pecar... y cuando hablaba me la cargaba la mayoría de las veces, jajá. Bueno, por eso ahora me desquito y hablo por los codos.
Gracias por estar siempre conmigo llenándome de cariño con tus mensajes.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
Mi apreciado Lesmo, tu comentario, como el anterior es en sí tan valioso como un buen relato, me he reído mucho con eso de que un buen trasero se parece al universo y tiende a expandirse... sobre todo conforme vas cumpliendo años, que lo sé yo de buena tinta.
Muchas gracias por arroparme con tus comentarios.

¿No tienes ninguna anécdota simpática que contarnos?

Un abrazo.
libelula
libelula ·
♥ 1
ALBERTITO

De niña no entendía muchas cosas, demasiadas; mi madre me decía que a los dos años ya lanzaba juicios y sentencias tan sensatos que la dejaban pasmada. Lo cierto es que siempre le hacía preguntas sobre las cosas que me parecían injustas, una de ellas: ¿Por qué Doña Angustias, dejaba todos los día a su hijo, Albertito, con la luz apagada? recuerdo que aquél lúgubre dormitorio era sumamente oscuro. Albertito era un niño un poco mayor que yo, estaba impedido, debido a una polio sufrida en su primeros meses de vida; era muy inteligente, pero tenía retraso en el habla, apenas se le entendía, aunque yo le entendía perfectamente; sus movimientos eran convulsos, a veces no los controlaba;todos le queríamos mucho, recuerdo que me llamaba “ niña Bel”
Los vecinos vivíamos alrededor de un patio común lleno de flores, y las puertas de nuestras viviendas permanecían abiertas, día y noche, eramos como una gran familia con las ventaja y desventajas de estas. Albertito tenía su silla de madera en el patio, con una especie de bandeja delantera donde se apoyaba para jugar, se la había construido su padre, Don Manuel, un hombre, inteligente y culto que los sábados y domingos los dedicaba enteramente a su hijo y a escuchar las noticias en la Radio. Solía comentarlas en voz alta y profundamente enojado, y gritaba continuamente-¡mentirosos! - mientras sacaba brillo a los zapatos, sentado al lado de su hijo…De vez en cuando, Albertito, al ver que su padre permanecía mucho rato en silencio, gritaba: -¡mentirosos! ¿verdad papá?-
Los sábados y domingos, Albertito era feliz, muy feliz, con su padre.
Recuerdo aquél día perfectamente, él llamaba por mi madre para que lo sacara fuera, a su sillita en el patio; pero mi madre no estaba, así que decidí ir a verle…Al entrar en su cuarto me dio tanta pena...allí estaba, solito, a oscuras; sabía que su madre era una buena mujer, yo la quería mucho, la vida la hizo dura; ella pretendía, simplemente, ahorrar en luz, según decía; aunque mi madre nunca comprendió eso y lo sacaba de allí , justo, cuando ella se iba … Ese día, como tantos otros días lo haría en el futuro, actué por impulso, sin medir las consecuencias, tal como lo sentí lo hice; le cogí en brazos, quería que cogiera sol, que respira aire fresco; aunque era muy delgado, pesaba mucho, era bastante mas largo que yo; fue un atrevimiento por mi parte, casi nos vamos al suelo ambos, creí que no llegaba nunca a su silla del patio…Lo senté en ella y le baje la bandeja que tenía delante, le calcé sus botas...él estaba tan contento, no paraba de moverse; le acerqué sus cochecitos de metal en miniatura, para que jugara; aunque, a veces, cuando lo hacían enfadar, se los lanzaba al que cogiera mas cerca. Era muy temperamental y con mucho sentido del humor…a partir de ese día, desde que se iba la madre, me decía bajito tocando la pared de su cuarto que daba al nuestro:
- Niña Bel, ¡llévame fuera!…-
Recuerdo que años más tarde cuando yo era una joven, pasé por la pérdida de mi novio, al oírme llorar desconsoladamente en mi casa, él, me gritó desde su cuarto.

-Niña Bel, no llores más, yo me casaré contigo.-

Fue la propuesta de matrimonio más tierna y generosa que me han hecho en mi vida.
Murió poco después, el médico ya le había anunciado a su madre que no superaría su último desarrollo…
¡Nunca olvidaré a Albertito!





libelula
libelula ·
♥ 1
Bueno querida Eratalia, reducir no es lo mio, como has podido ver; pensar que he escrito infinidad de micros jajaja pero un recuerdo, es un recuerdo...y resulta que a mas escribes mas detalles recuerda, pero, tú te lo has buscado jajaja
besos
Javier Alánzuri
Javier Alánzuri ·
♥ 2
¡Hala!, cuánto y qué bueno, da gusto leeros a todos.

Isabel, tu relato sobre Albertito es espectacular, nos lleva a ese patio común donde se desarrolla la historia con naturalidad y consigues que formemos parte de ese cuadro como si nada. Creo que reducir si es lo tuyo porque no tiene ningún desperdicio, es ameno, y te deja con las emociones a flor de piel al sentir vivamente el entorno y los protagonistas.

Y "La banda roja".... ¿qué decir?, la opinión de Salvador lo dice todo... entre uno y otro me dejáis anonadado. Quisiera destacar este párrafo de Salva....

"Lo difícil es saber que los demás son tan limitados como nosotros, porque volvernos inmunes a la desilusión, pienso, no lo podremos conseguir nunca."

... que resume todo de manera impecable.

"Los círculos hipnóticos"... pues no me cabe ninguna duda de que sigues siendo así, Era, y que lo harías de nuevo en cualquier momento si se presentara la ocasión. Vamos... me apuesto el cuello. Y no sé que opinaréis vosotros, pero creo que Salva tendría que ser presentador de informativos, portavoz del gobierno, etc... porque sería un placer escuchar las noticias y oír algo sobre política.... ¿a qué sí?

Por último, felicitar a Edith por ser tan buena mamá.

Un fuerte abrazo para todos.
lesmo
lesmo ·
♥ 1
¡Caramba! Me dejáis boquiabierto con la capacidad que tenéis de contar las cosas. El relato de Isabel y su amigo Albertito es de una ternura excepcional. No me extraña que quisiera casarse con ella, él estaría soñando que toda su vida iba a ser como fueron sus últimos días. Se imaginaría a Isabel, nuestra Libélula, sacándolo al patio cada día y pasando con él la jornada. No me extraña que ante tanta ternura quisiera ser su marido. Seguro que Albertito se fue con el recuerdo de Isabel muy vívido. A veces los gestos que hacemos a los demás son para ellos grandes acciones y, casi sin querer, provocamos en nuestros semejantes esos sentimientos de gran cariño. Igualmente una mala cara, una mirada de reojo o unas sencillas palabras de enojo pueden magnificarse en nuestro prójimo. De ahí que tengamos que ser conscientes que formamos parte indispensable del puzzle de la vida y que somos indispensables para que ese rompecabezas se complete.
Al amigo Javier le doy las gracias por lo que dice que viene de su gran sentido de amistad, aquí ya nos vamos conociendo y este Javier es una persona entrañable que siempre quiere agradar a los demás. Me honran las cosas que me dice. ¡Muchas gracias, amigo, por tu presencia y tu amistad!
Como Eratalia me ha propuesto que cuente alguna historia os relataré cómo fue que me curé de mi ludopatía con solo doce o catorce años y cómo llegué a angustiarme si veo una máquina tragaperras o un casino. Fue así:
En mi infancia y mi adolescencia temprana pasaba buena parte del verano en casa del hermano mayor de mi padre que además era mi padrino. Hace poco se ha cumplido el centenario de su nacimiento. Era un hombre extraordinariamente culto y había llegado a lo más alto en su carrera profesional habiendo nacido en una familia de extrema humildad. Era mi tío una persona sosegada pero de firmes convicciones. Se quedó viudo muy joven y jamás se volvió a casar porque decía que no pondría nunca a otra mujer en el lugar que había dejado mi tía. Tenía una voluntad férrea y nunca lo vi ocioso, siempre tenía en sus manos algún libro o algún artículo científico que estudiaba con un interés que se traslucía del estado de concentración con que trabajaba sus lecturas y sus largas horas de estudio. Esa forma de ser y actuar la mantuvo intacta hasta bien pasados los ochenta años. Podría contar muchas más cosas de mi padrino, pero no son el objeto de lo que quiero contar ahora.
Como ya he dicho, yo pasaba buenas temporadas en su casa de verano en Sanlucar de Barrameda y me gustaba andar siempre con mis primos mayores y sus amigos, pues eran bastante más divertidos que los amigos de mi edad. Ellos me acogían como uno más, cosa que me hacía sentir importante.
En esa localidad hay una playa que la llaman de Bajo de Guía donde por sus características ideales se celebran cada año carreras de caballos sobre la arena que son un espectáculo deportivo importante y de una gran belleza. Se celebran por la tarde con la caída del sol sobre la superficie plana que la bajamar deja en aquella playa desde la que se puede ver el Coto de Doñana al frente. Realmente un paraje excepcional como tantos tenemos en nuestra geografía.
Era mi tío un hombre generoso, pero que había medido hasta el céntimo sus gastos ya que su familia era larga. Pues bien, aquella tarde mi tío me dio veinticinco pesetas, una cantidad nada despreciable para un chaval de mi edad. También aquella tarde fui a dar una vuelta con mis primos y sus amigos dando con nuestros huesos en la playa de Bajo de Guía para ver el espectáculo. Como en todas las carreras de caballos las apuestas constituían un aliciente importante. Sabía yo que ellos apostaban algún dinero y aquella tarde no sería una excepción. Uno de aquellos amigos me preguntó si yo quería arriesgar algo de dinero y yo contesté inmediatamente que sí y le di las veinticinco pesetas que tenía. Por supuesto no sabía, ni sé, nada de apuestas, porque en mi vida había pisado un hipódromo. Mi gran sorpresa fue cuando al cabo de un rato mi amigo llegó con cerca de doscientas pesetas para mí. Habíamos ganado, y de qué manera. Aquella era una cantidad enorme de dinero. Estaba entusiasmado y tan contento que, sin esperar a nadie, corrí a casa para contar lo sucedido. Corrí y corrí hasta llegar a la verja del jardín. Allí estaba mi tío sentado con unos papeles en la mano llenos de anotaciones de su puño y letra. Entré corriendo, me dirigí hacia él y lo abracé diciéndole: "¡Mira lo que he ganado en las carreras de caballos!". No hubo lugar a palabra alguna, sin levantarse de su sillón de mimbre me arreó un tortazo del cual tardé en saber su procedencia. No fue un sopapo fuerte, no me hizo apenas daño, pero en ese momento supe con toda claridad que mi tío estaba muy enfadado, extraordinariamente enfadado conmigo y a mí se me cayó el cielo encima. Supe en ese momento que un chaval de doce o catorce años no debe apostar jamás ningún dinero en nada. Después me dijo algunas cosas en tono calmado, pero yo estaba muy aturdido, no por el tortazo, sino por la vergüenza y el remordimiento. Temía que mi tío me montara en un tren esa misma tarde y me devolviera a mi casa donde seguro me esperaría mi padre, su hermano, con otra buena reprimenda. Mis ojos estaban enrasados de unas pocas lágrimas que no recuerdo si llegaron a mojar el suelo del jardín.
Noté entonces cómo la mano de mi tío cogía la mía acercándome hacia él, y en mi mejilla un beso que nunca olvidaré. Nunca he vuelto a jugar ni un céntimo a ningún juego de azar por lo que puedo decir con toda seguridad que ahí terminó para siempre mi ludopatía.
Espero no haber aburrido demasiado vuestros pacientes ojos con esta experiencia que guardo en mi corazón como si de un pequeño tesoro se tratara. Ni que decir tiene que quise a mi tío como si fuera un padre toda su vida y que su memoria me acompañará hasta que se termine la mía.
Un gran abrazo, amigos.
Salva.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
¡Wow! ¡Cuánta vida encuentro en nuestro pequeño blog comunitario, que me llena de gozo.

Por poco lloro con el relato de Libélula... y sin poco, debo estar muy blandita porque se me mojan los ojos mientras escribo y os lo digo sin pudor. Estoy llorando, ¡córcholis, Libélula, no me hagas esto!
Qué historia tan tierna y tan bella. Me ha recordado el corto titulado "Cuerdas" me imagino que todos sabéis al que me refiero, pero si alguno no lo conociese que me lo diga y pondré el enlace. Vale la pena.
Preciosa tu historia, el final, el drama de Albertito queriendo solucionar tu propio drama... realmente hermoso. Y absolutamente triste.
Ah, y no hace falta que reduzcas ni sintetices, así, en todo su esplendor es perfecta e incluso se me ha quedado corta, hubiese querido leer más historias de ese patio comunitario lleno de flores.
Mejor no comento más... solo darte las gracias, libélula querida por compartir esa bella historia con nosotros.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
Javier, tan cumplido con todos, tan cortés y amable como siempre. Echaré de menos no tener una historia o anécdota de tu infancia, pero sabré esperar hasta septiembre... soy paciente para estas cosas. Para la mayoría no, soy como un vendaval, lo reconozco, y eso me pierde, pero en este caso hago gustosa una excepción.
Un besazo.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 2
¿Y Lesmo?
Un ludópata que ni llegó a serlo; no soy partidaria de la violencia, en absoluto, pero a lo mejor ese tortazo a tiempo fue más impactante que una hora de sermón.
No puedo obviar el decirte que manejas la prosa con una elegancia y una exquisitez que pide que abandones por algunos ratos la poesía y nos deleites con relatos en prosa. Me gustaría leer más cosas de tu pluma. Si esto hubiera sido el primer capítulo de una novela ya te podría decir que me había enganchado.
¿Tienes algo publicado en el foro? A lo mejor lo tienes y hasta lo he leído, pero confieso que últimamente ando más despistada de lo que quisiera.
Te agradezco muchísimo que hayas dado cumplimiento a mis deseos.
Y te recompenso, aunque sea poca cosa, con un fraternal abrazo.
libelula
libelula ·
♥ 2
Queridos amigos, ante todo congratularme de que de nuevo estemos todos juntos, alrededor de de nuestra querida Eratalia, dispuesto a firmar para que su madre celebre sus éxitos tal como dice Edith Elvira. Una alegría inmensa estar juntos cotando cuentos, relatos, recuerdos..nos reuniremos una noche de esta a contar algunos de miedo?...jajaja
Querido Salva, ¡qué bien redacta, un gustazo leerte, al igual que Eratalia espero que edites en prosa para seguir tus relatos, me asombra, a veces las cosas que podemos tener en común, yo tenía una madrina rica, bueno, a mis ojos lo era, hasta sus seis gatos lo eran; vivían como reyes., el mayor era tan mayor que parecía una aparición,¡cualquiera se moría viviendo así !
podríamos titular, ¡yo también tuve una madrina rica! jajaja
¿Hizo bien tu tío al darte ese bofetón?, pero no me hagas caso, yo no soporto el castigo físico, ni se medir hasta donde no importa; a mi juicio, no es bueno en ningún caso, pero seguro que fue mas efectivo que mis castigos, mi hijo siempre se quejó de esta manera: ¡¡por Dios mamá déjalo ya, pareces Pepito grillo, parece que tengo la conciencia por fuera!!..imagina menuda tabarra le daba; muchos niños te dirán sin embargo, eso de: Pues a mi que me den una cachetada pero acto seguido que me dejen salir a jugar jajaja no es tu caso Salva, para tu fortuna tu tío era una persona equilibrada.
Abrazo querido salvador y gracia por tan bello y ejemplar relato.
titiritero
titiritero ·
♥ 2
Todo muy bien, expresado con acierto y sensibilidad, aparte de inteligencia.
Pero hago constar que el detalle que más celebré fue seguir el circulo estampado en el culo de la clienta. Eso redime la triste realidad, es arte con mayúsculas, ya prometías...
Eratalia
Eratalia ·
♥ 0
Ay, estimado titiritero... no recibí comunicación de tu último comentario y lo acabo de ver ahora por casualidad. Muchas gracias por tu presencia en mi blog, es para mi un honor contar contigo... no hasta dos ni hasta diez, sino contar contigo.
Recently played
Recently played ·
♥ 1
Imperdonablemente pase esto sin comentar, he vuelto a leerlo y qué duro y al mismo tiempo cuanta ternura en tu descripción de la niña, me hubiera gustado añadir alguna historia de cuando era niño pero sabes de mis problemas con mi musa, que si esta hablando con un abogado, que tengo que firmar unos papeles... Ni idea de lo que quiere. Abrazos
Eratalia
Eratalia ·
♥ 0
@Recently played:
Escucha, buen amigo:
Si tú coges el lápiz ese que tienes y empiezas a deslizarlo por el papel y la historia se va contando sola, que lo sé yo, que he visto cómo escribes. Nada me gustaría más que leerla.

Es que aquella niña es muy especial para mí... por eso hablo de ella con ternura.

Y dile a tu musa que si se va, ella se lo pierde, pues tú escribirás cosas bellísimas y nadie la felicitará a ella, sino a ti directamente. Dile que no la necesitas para nada y enarbola tu lápiz mágico de contar historias...
¡A ver qué pasa! Seguro que decide quedarse... la musas son así, imprevisibles.

;););)
Recently played
Recently played ·
♥ 1
Normalmente reposo más las historias, pero estas son circunstancias especiales. Por cierto esto le pasó a un amigo de un amigo...


Recordaba ser tan niño que aún se sorprendía de que el azúcar creciera en el azucarero, o de que en las tiendas, a cambio de dinero te dieran productos y más dinero. Recordaba, como algo mágico, el suave sol calentando la ropa y las manos, a través de los cristales, en las mañanas de invierno. Recordaba, como un misterio, que los miércoles siempre se cenaba repollo. Pero, por encima de todas las cosas, recordaba tocar una pequeña trompeta de juguete que parecía tener la extraña cualidad de desquiciar a todo el mundo excepto a él. Recordaba tocar las tres únicas notas una y otra vez de mil maneras distintas y recordaba la felicidad que le provocaba. Recordaba con desazón, las caras largas, incomprensibles, los gritos, los enfados, pero también la felicidad de tocar la trompetita. Recordaba un día en que se levantó y tras permitir que el delicado sol invernal le calentara, buscó su trompeta y la trompeta ya no estaba. Recordaba las caras serias y el silencio cuando preguntó por ella, y recordaba ser tan niño... que no supo ni llorar.
Eratalia
Eratalia ·
♥ 0
Oh, @Recently played , qué tierno y qué bonito. Eres estupendo contando historias.
Me imagino dónde estaría la trompetita de los...;);)
Muchas gracias por compartir con nosotros la historia del amigo de tu amigo.
Me ha encantado.
Recently played
Recently played ·
♥ 0
Muchas gracias a ti por dejarme compartirla en tu blog
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