Reposo con pasión en las nubes dormidas,
dentro de la guarida de un pobre corazón,
que quedito se ha escondido en el ónix de la noche,
con un tulipán disfrazando su nobleza,
con besos de canela, con aroma de cerezas.
Se posó la mariposa en sus labios de fresa.
Anhela más que nunca el beso de un suspiro,
propiedad de la flor, ímpetu del pistilo,
en donde está perdido el beso del olvido.
Se rebasa de amor mi alma de poeta,
bajo el blanco sumiso de un jazmín en flor,
y mi lápiz nervioso en loco deseo
derramando va su tinta entre los rayos del sol.
Bohemio aun descanso muy cerca del jardín,
entre los chotes abiertos de amarfiladas azucenas…
Ellos vierten su sonrisa en el azulado cielo
y en su tallo verde se derrama con fluidez
el rojo obscuro de mi sangre por mis venas.
Impetuosa pasión en la guarida de un poeta,
inspirada en la pasión del aire de los tiempos,
que no pasan sin que alguien en el algún momento dado
pueda hacer poesía entretejiendo en papel
la añoranza de sus letras.