Inspirado en el Poema "Si Nos Quisimos Tanto" del Poeta Arnet Fhateb grothen:
Me niego a creer que sea lejano
y mucho menos he de llamarle inerte
a aquello que fue muralla fuerte,
si solo ayer paseamos de la mano
por las playas de rosadas arenas
dejando nuestras huellas en las dunas
porque me dices adiós, causando penas
si sabes que a mi mar eres la luna
que mecí en tantas noches de verano
y en invierno, juntos fuimos un océano
que enlazaron sus crestas siendo una
y a su encuentro feliz vino un lucero
un lucero pequeñito que besó
tu oleaje y el mio siendo fuego
¡ fuego de amor!
solo Dios sabrá lo que pasó
para mí, ella y tú siempre primero.
Inspirada en el Poema Que Yo Te Quiera de la Poetiza Dialmar :
Qué yo te quiera?
Ya no tiene sentido,
si siempre habías mentido
respecto de tu primavera
y las flores,las pocas
que un día me regalaste
estaban tan resecas
que al céfiro dejaste
que se las llevase todas,
así como arrastró
tus promesas incoloras.
Qué sentido tendría
darte mi cariño
ya deja dulce niño
que tus alas al día
vuelen ,vuelen como flores de armiño ;
Me niego a creer que sea lejano
y mucho menos he de llamarle inerte
a aquello que fue muralla fuerte,
si solo ayer paseamos de la mano
por las playas de rosadas arenas
dejando nuestras huellas en las dunas
porque me dices adiós, causando penas
si sabes que a mi mar eres la luna
que mecí en tantas noches de verano
y en invierno, juntos fuimos un océano
que enlazaron sus crestas siendo una
y a su encuentro feliz vino un lucero
un lucero pequeñito que besó
tu oleaje y el mio siendo fuego
¡ fuego de amor!
solo Dios sabrá lo que pasó
para mí, ella y tú siempre primero.
Inspirada en el Poema Que Yo Te Quiera de la Poetiza Dialmar :
Qué yo te quiera?
Ya no tiene sentido,
si siempre habías mentido
respecto de tu primavera
y las flores,las pocas
que un día me regalaste
estaban tan resecas
que al céfiro dejaste
que se las llevase todas,
así como arrastró
tus promesas incoloras.
Qué sentido tendría
darte mi cariño
ya deja dulce niño
que tus alas al día
vuelen ,vuelen como flores de armiño ;
Esta tarde llueve, como nunca; y no
tengo ganas de vivir, corazón.
Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?
Viste de gracia y pena; viste de mujer.
Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su "No seas así!"
Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
Por eso esta tarde, como nunca, voy
con este búho, con este corazón.
Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.
Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no
tengo ganas de vivir, corazón!
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Verano, ya me voy. Y me dan pena
las manitas sumisas de tus tardes.
Llegas devotamente; llegas viejo;
y ya no encontrarás en mi alma a nadie.
Verano! y pasarás por mis balcones
con gran rosario de amatistas y oros,
como un obispo triste que llegara
de lejos a buscar y bendecir
los rotos aros de unos muertos novios.
Verano, ya me voy. Allá, en setiembre
tengo una rosa que te encargo mucho;
la regarás de agua bendita todos
los días de pecado y de sepulcro.
Si a fuerza de llorar el mausoleo,
con luz de fe su mármol aletea,
levanta en alto tu responso, y pide
a Dios que siga para siempre muerta.
Todo ha de ser ya tarde;
y tú no encontrarás en mi alma a nadie.
Ya no llores, Verano! En aquel surco
muere una rosa que renace mucho...