¡Cuánta inspiración guarda el color del mar!.
En su ondeante movimiento de las olas con la sal,
en cada grano de arena brillando con el sol,
en una rosa erosionándose en el arrecife de coral.
Ningún pintor ha plasmado aun en sus lienzos,
el secreto que atesora el eco del caer de las hojas,
el sonido con que ulula el frío de los vientos
y que en suaves movimientos, las encausa al manantial,
hacia el río…hacia la gruta,
donde amargamente llora, de tristeza soledad.
Inspirado estaba Dios en el azul celeste.
Lanzó pinceladas de rayos de colores en todo el bosque agreste;
revistió el horizonte de anaranjado crisol,
… a la aurora y el amanecer en aventurado esplendor.
Estuvo entretenido haciendo el universo;
a los ángeles enfiló para simular su ejército.
Talló el blanco de las nubes, en polos y glaciares
y el rojo del rubí, en claveles y corales.
Escarchó la noche con miles de diamantes,
con cachitos de luna, luceros y granates;
se inspiró en tu mirada al hacer la luz del día;
con el brillo de tus pupilas, le dio energía al sol,
…le dio luz a la luna en la inmensidad obscura,
haciéndola soñar con misterios de amor
bajo las sábanas de la bruma.
Inspiración y talento…nada se quedó atrás.
Hizo del Edén una morada familiar…
su infinita proeza sólo la tiene un poeta,
que hace rima y poesía al secreto de los días
con la magia de las letras.