Nadie merece castigos
ni ha de navegar
por los mares de la luna,
pudiendo ser la brisa
que mece el agua entre las dunas
y en reposo cala en lo insondable
de esta existencia difusa.
Vos merece cada letra,
cada atisbo de cordura
donde por dádiva de flor
sea postrada en tu hermosura.
Guarda el sentimiento turbio,
anfibiológico por dudas.
Solo existe un sentido
más allá de la mesura
donde la bruma tiene un velo
rasgado por la fricción
de tus ojos cuando brillan
sonriéndole al amor.
ni ha de navegar
por los mares de la luna,
pudiendo ser la brisa
que mece el agua entre las dunas
y en reposo cala en lo insondable
de esta existencia difusa.
Vos merece cada letra,
cada atisbo de cordura
donde por dádiva de flor
sea postrada en tu hermosura.
Guarda el sentimiento turbio,
anfibiológico por dudas.
Solo existe un sentido
más allá de la mesura
donde la bruma tiene un velo
rasgado por la fricción
de tus ojos cuando brillan
sonriéndole al amor.