El aguacero limpia el aire,
los días y la piel
como una súplica al agua
llena de primavera.
Ha cambiado la luz,
ya no importan las sombras.
Adiós al polen,
se diluye con las gotas
prendidas en los jardines
llenos de violetas,
de pensamientos,
de nomeolvides.
A menudo
me siento debajo del árbol
que te espera cada día
lleno de latidos.
Luego,
me voy a trabajar
como si el aguacero
no hubiera existido.
Giuliano Borghesan
Valen_Tina