Tres giros ha rodado el carrusel;
El clarín de los ejes deja un lamento
cuando la nostalgia juega con la melancolía
y la inercia hace juego a las remembranzas.
Tristes vuelan los despojos del crepúsculo
a la espera de los matices de la alborada.
Niegan insistente los grises de la aurora
disipar la presencia ante la claridad;
es fuerte extrañar el sabor a paraíso
que germina con calidez y libertad
en la comisura de tu regazo
después de libar el vital calostro
dando fortaleza a las raíces.
En el otoño de las sienes
anhelo con fuerza la primavera
para aceptar la diferencia
entre las gotas fértiles del invierno
y la aridez de un interminable verano.
El clarín de los ejes deja un lamento
cuando la nostalgia juega con la melancolía
y la inercia hace juego a las remembranzas.
Tristes vuelan los despojos del crepúsculo
a la espera de los matices de la alborada.
Niegan insistente los grises de la aurora
disipar la presencia ante la claridad;
es fuerte extrañar el sabor a paraíso
que germina con calidez y libertad
en la comisura de tu regazo
después de libar el vital calostro
dando fortaleza a las raíces.
En el otoño de las sienes
anhelo con fuerza la primavera
para aceptar la diferencia
entre las gotas fértiles del invierno
y la aridez de un interminable verano.