¡Bienvenida al mundo!.
Pequeña nubecita que del cielo has bajado,
en brazos de Querubines y Serafines
junto al cortejo que acompaña al universo ancestral;
eres la esperanza que se recubre de paz
y que ha traído gozo, alegría y felicidad.
¿Qué puedo decirte yo, si tan sólo he visto una foto tuya
en el perfil de facebook que ha montado tu mamá?.
Las ventanas de tu alma no has abierto aun
para dejarnos ver el color de tu mirar;
que de seguro tendrá el verdor de las hojas
de las flores vivas en la primavera,
o el café de los jicotes al interior de un panal.
Y ya no se diga tu tez de azucena,
tus mejillas de rosa
y tus labios pequeñitos delineados en coral.
¡Y te han llamado Grace!.
Porque:
Eres la gracia plena de una gaviota libre
volando en la inmensidad,
contrastando su blancura con el celeste claro
del techo terrenal;
eres ese capullo con pétalos en fotosíntesis,
eres la mariposa de buena suerte
que ha entrado a la vida de tus abuelos
y la de tus papás.
Desde ya yo te deseo
que tu palacio sea siempre de cristal;
que tus alas sean fuertes como
las de un pichón de águila
para que puedas soportar volar
por aires de ternura y también de tempestad.