Parí en un descampado.
Sola. A obscuras con el frío ardiente de
un continente que engulle las curvas
temblorosas de todos los mares.
Parí sola sobre una tierra seca
que absorbe las miríadas
de placentas que engendra.
Parí desnuda todos los reinos
que no pisé. Parí buscando
una isla, un océano cálido
donde arrullarme, donde
recostar los abrazos sedientos
que no encontré.
Parí de pie,
recostada,
agitando las manos temblorosas
mientras,de la garganta,
surgían cantos,
nanas dulces para dormir a la pequeña
que sonriendo,
se fue.