Las agujas cansadas del reloj
marcan las horas con flojedad.
Los pensamientos maltrechos
marchan lejanos y aletargados
con sabor acerbo en los labios.
Van y retornan los recuerdos
con el horizonte en vertical
y las pupilas con luces de arcoíris
reflejan una verdad burbujeante
que lacera un compungido corazón
el cual deja caer los pétalos
en una hojarasca húmeda y reseca.
La brisa deja muestra de presencia
y levanta una vorágine de ofrendas
que un día forjaron pasos firmes;
hoy dejan rastro polvoriento
en la largura del camino
en una caravana de amargas penas
e imágenes desvencijadas sin consuelo.
marcan las horas con flojedad.
Los pensamientos maltrechos
marchan lejanos y aletargados
con sabor acerbo en los labios.
Van y retornan los recuerdos
con el horizonte en vertical
y las pupilas con luces de arcoíris
reflejan una verdad burbujeante
que lacera un compungido corazón
el cual deja caer los pétalos
en una hojarasca húmeda y reseca.
La brisa deja muestra de presencia
y levanta una vorágine de ofrendas
que un día forjaron pasos firmes;
hoy dejan rastro polvoriento
en la largura del camino
en una caravana de amargas penas
e imágenes desvencijadas sin consuelo.