Duermen las paredes en silencio;
ni un zumbido ni un arrullo
rompe la armonía del descanso
mientras un índice en los labios
ahoga el sonido de una voz.
Unos imperceptibles pies descalzos
compaginan con manos desnudas
que van dejando rastros
dando rienda a la serenidad diurna
haciendo que el sopor del mediodía
muestre la inquietud de secretos,
enigmas y confesiones
y sigan resguardados a contraluz;
(aunque sean por un grano del tiempo).
Ahí están las promesas, caricias,
contagiosos eróticos sonidos,
chasquidos de apasionados besos.
Los muros tienen eco campanero
mientras entre los poros del concreto
resuenan los cuchicheos a deshora
y musitadas palabras de amor
porque las paredes tienen oídos.
ni un zumbido ni un arrullo
rompe la armonía del descanso
mientras un índice en los labios
ahoga el sonido de una voz.
Unos imperceptibles pies descalzos
compaginan con manos desnudas
que van dejando rastros
dando rienda a la serenidad diurna
haciendo que el sopor del mediodía
muestre la inquietud de secretos,
enigmas y confesiones
y sigan resguardados a contraluz;
(aunque sean por un grano del tiempo).
Ahí están las promesas, caricias,
contagiosos eróticos sonidos,
chasquidos de apasionados besos.
Los muros tienen eco campanero
mientras entre los poros del concreto
resuenan los cuchicheos a deshora
y musitadas palabras de amor
porque las paredes tienen oídos.