Hoy recogí flores para mi madre,
en una paloma nacarada se las llevaba,
surcaba el mundo en todas sus gamas,
para encontrar a mi madre adorada.
¡Ay, mi madre cielo azul!
¡Ay mi madre, campanilla convaleciente!
Mis ojos paloma te besaban,
¡Pero a ti, no te hallaban!
Por qué, madre,
si mi paloma llegaba,
hasta los edificos más altos,
si mis flores regué con tanto ahínco,
¿Tu faz, ya no encontraban?
Madre, vuelve,
mira que aquí te traje flores,
de las mejores,
para ver si con ellas,
tu alma regresaba.
Mi valle está triste,
el mirlo ya no canta,
desde que te fuiste, madre,
a tu paraíso velado.
Mis flores,
llorarán reposadas,
en tu mausoleo santo.
¡Déjalas que borren su nostalgia,
en su mar salado!
Sola, muy sola,
tú me has dejado...
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- D.R.A.