En la ilustre cabeza del bovino
colisiona el pitón con los claveles,
de las gradas se escuchan los laureles
con clamor y amplitud por el taurino.
El rumiante combate con obstino,
intimida a la plaza y sus vergeles
con honor y grandeza en los tropeles,
con su sangre vertida como el vino.
No es al toro que loan, si al torero,
elegante el adonis con su espada
que se da de glorioso caballero.
Se avasalla a la bestia y su quijada
se desangra dolosa sobre el cuero,
agoniza y fenece por la estriada
en la piel humillada…
¿Pienso cuál de los dos es animal?
¿El torero? ¿El bovino? ¡Cuánto mal!