flúor de oro alucinógeno, dilatando las branquias del cuerpo, emergiendo las alas de la gloria al viento.
mientras le quema la piel,
rasgando sus ojos escarlatas,
rompiendo la diáfana del espejo,
mostrando la evolución del cangrejo.
Smoke que baña las memorias con recuerdos,
paños húmedos que ensalzan las verjas de los lamentos,
decepción por la dosis narcótica del pez en el meollo del cerebelo.
El olor desagradable de la fiel carroña que carcome la resaca del papiro;
en la sombras de las candelas fumando la colilla de anís,
la calavera libertina de Aleli, flota en el éxtasis de las torres de ocre;
fisura de encéfalos bermejos por la combustión del petróleo
diseminando partículas y moléculas de granos del cerebro
soñando con una vida completa, perdida por el margen,
machacando las ideas de ese manto impúdico,
manto que lo exilia hacia el muro de cemento,
navegando por la Estigia de los cielos
dilatando las branquias del cuerpo,
lo confina a las rocas de la Parca,
flúor de oro alucinógeno,
Emergiendo las alas de la gloria al viento.
Emergiendo las alas de la gloria al viento,
emergiendo las alas de la gloria al viento,
emergiendo, emerge…
Dilatando las branquias del cuerpo,
flúor de oro alucinógeno,
sensación del marchito del cuerpo.
El smoke perdurable de la broza brava lo consume perpetuo…