Qué soy para ti, solo un juego,
una muñeca inflable sin más remedio,
una puta de cabaret
que no sabe lamerte los cojones,
una niña mimada a cual le doblegas la falda.
Para ti soy solo un símbolo de pervertido sexo,
un deposito vacío en donde descargas
tu podrido y anémico germen.
Ese molesto gusano que nada en mi vientre,
que penetra mis tripas y busca el fecundo lecho,
que irrumpe en mis ovarios sin ninguna invitación.
Eso soy para ti, un par de senos parlantes,
un par de nalgas danzantes,
una erótica silueta que se resbala por el caño de la disco
de un farsante convento que yo llamo amor.
Es que tu no entiendes que el sado y el dolor
no se relacionan con la afable pasión.
¿Pero qué puedo pretender de ti?,
hombre arcaico de la era de las gusarapos,
si siempre dejas tu rastro de baba
en la senda de las arañas,
pero esta vez la tarántula...
¡Soy yo, mi amor!