Oración de Santa Amaranta
Pulcros senos de alhajas enceradas
que duermen en los sueños del artista,
atrios de una alborada de alquimista
con perlas y diamantes de las hadas.
Rubias hebras reposan en las gradas
del rostro de un mañana y su nudista
canto añil, hipnotiza al alpinista
con cumbres inmortales y aclamadas.
Labios grana que emanan el extracto
de un río que decanta en el nirvana,
gloria blanca de un rezo con su pacto
de claros manantiales con badana,
piel del cielo que libra con su acto
la lágrima apenada y su campana.