CAUPOLICÁN
Rubén Darío de Nicaragua
Es algo formidable que vio la vieja raza;
Robusto tronco de árbol al hombro de un capeón
Salvaje y aguerrido cuya fornida maza
Blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.
Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
Pudiera tal guerrero, de Arauco a la región,
Lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
Desjarratear un toro, o estrangular un león.
Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
Le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
Y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.
“¡El Toqui, el Toqui!”, clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: “Basta”,
E irguióse la alta frente del gran Caupolicán.
o por lo menos eso es lo que soñamos...
gracias por poner este lindo poema, Kalfulican es uno de nuestros grandes