Deuda en santa semana,
critican las raíces de mis versos,
ese infierno de cuerpos que son tersos,
obsequiando su amor la cortesana...
La maldad soberana
entre los más perversos
es por honra de adversos!;
Dios quien ve amor; no mira una mundana.
Es la corazonada de novicia,
amor y celibato en el confín,
¡pobre!... es una mujer, y ¡qué injusticia…!
La señal de caricia,
y se calla un amante parlanchín;
ellos son presos del amor, malicia.
critican las raíces de mis versos,
ese infierno de cuerpos que son tersos,
obsequiando su amor la cortesana...
La maldad soberana
entre los más perversos
es por honra de adversos!;
Dios quien ve amor; no mira una mundana.
Es la corazonada de novicia,
amor y celibato en el confín,
¡pobre!... es una mujer, y ¡qué injusticia…!
La señal de caricia,
y se calla un amante parlanchín;
ellos son presos del amor, malicia.