pierde la cabeza dice que a ella sólo ama.
Hana, es hada primorosa,
no ama al ser con cabeza de caballo y piernas de pez,
Hana no lo ama, no lo ama,
pero el pez insiste en temeraria hazaña,
rapta a la princesa de las aguas,
la seduce, le regala perlas del mar profundo,
muchas caracolas de plata encantadas,
pero Hana, no ama al hipocampo,
no lo ama.
Hipocampo querido,
no tienes la culpa de tener la cara de caballo,
Hana quiere un apuesto hombre de mar,
solo a él quiere amar.
El hipocampo despechado,
le corta las alas,
la encierra en una cueva con un piedra grande,
y ella llora, en el oscuro,
su amado escucha sus lágrimas,
desde el profundo océano emerge;
mueve la piedra con sus aletas,
salva a su hada, a su princesa
y la lleva a su reino oceánico.
En el reino de Poseidón son felices
¡Cómo brilla el mar de contento!
Se vuelve turquesa, de amor brillante.
Autora: Edith Elvirta Colqui Rojas-Perú-derechos reservados