Desde que te conocí, poesía,
ya no vivo,
tú vives en mí;
me levantas de la cama con tus plumas,
me sigues por la calle a hurtadillas,
entras a mi cocina,
me revuelves los papeles.
¡No me dejas dormir!
Mis pupilas se han prendido en ti
completamente enamoradas;
ansiosas, desquiciadas.
Y ahora, ¿Qué hago poesía?
Tu piel se ha grabado en mí,
como hiedra persistente,
como coral muy pegado a su piedra,
¡Cómo un niño a su madre!
Poesía verbo de mi verbo,
sal de mi sal,
¿Y ahora qué haré?
Ya no puedo vivir sin ti.
¡Te amo poesía!
*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-29/09/2015