El día más triste,
es el día que al cielo, partiste,
madre mía,
dejándome una daga en la herida.
Mareada ni mi nombre sabía.
Quise retenerte
pero no pude,
tus alas prestas al cielo volaban.
Quise escuchar por última vez
tus consejos maternales,
y solo escuchaba los golpes de la soledad doliente.
¡Ay, madre mía hacia la eternidad partiste!
Ese agosto
de noches sombrías.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-safe- creative