Después de aquella depresión y de tantos sinsabores le llego el momento. Una nota en la mesa con una invitación que decía: Tienes cita en la peluquería a las 12 del mediodía, vendré a buscarte. Se sorprendió, pero hizo caso de la nota, se duchó, se vistió cómodamente como siempre, con unos pantalones y unos botines casi gastados. Se miraba en el espejo con cara de asco, tenia ojeras, los labios agrietados y el pelo hecho un desastre. En la peluquería (el dueño era mariquita), nada más verla dijo:
- ¿Has visto como estás? ¡por favor dejen paso, llevo a una mujer en estado crítico! (era muy cachondo). Le guiño el ojo y comenzó apartarse las gente de su camino. Le ofreció una silla pá sentarse.
-Gracias.
-¿Porqué, si todavía no hemos hecho nada?
-¡Nena tráeme la bolsita mágica! ¡Ah, y dile a mi novio que no voy almorzar, que tengo trabajo!
Le fue dando trabajo a tó quisquí, a diestro y siniestro, como si se tratase de una operación quirúrgica de urgencia. Y es que seguramente era así. Tres horas se llevaron con ella, le cambiaron el color de pelo, la peinaron, la depilaron y hasta las uñas se las pintaron y arreglaron.
-Gracias - y con una sonrisa le agradeció la manera tan peculiar con que la atendió.
-Bueno por mi parte, ya he terminado. Yo me dedico al pelo y no al corazón. Solo necesitabaque le abrieran los ojos.
-Venga vamos, que tienes que probarte algo.
-¿Probarme el qué?
-Tú déjate llevar Un vestido gris escotado, con una chaquetita clara. Su marido la esperaba en la puerta con chaqueta y corbata. No despertaba de su asombro, cuando aparco el coche justo al lado del río en una terracita donde años atrás lo frecuentaban para tomar tapas y copas, justo al lado estaba el famoso Restaurante llamado RIO GRANDE aquel sitio, era uno de los sitios favoritos de ellos. Los invitaron a entrar diciendo que tenían mesa reservada, un lugar donde se veía todo el puente de Triana que lo alumbraba. Ella no dejaba de decirle pero estas loco, cómo vas a pagar esto yo solo me conformo con estar contigo en esta terracita y recordar los momentos que disfrutamos con los amigos!
-Shhh , Calla y no te preocupes cariño ,disfrutemos de esta noche y no nos privemos de decirnos lo que sentimos. Levantaron sus copas hicieron un brindis
-Por ti, por mis hijas por lo que más quiero en este mundo. Ella nos hizo este regalo cariño la que organizó todo esto, las lágrimas las aguantaba mientras caía en la cuenta de que había vuelto a soñar despierta. Nada más terminar dieron un paseo por aquellos ladares.
Llegaron a casa y vieron que estaban solos, pusieron un par de copas y un par de canciones.
- ¡Niña, apaga la luz!
Se reía mientras veía a su marido desnudarse delante de ella, bailando por la habitación haciendo striptease, desabrochándose lentamente la camisa azul con sus dedos chapuceros. Arqueó la ceja izquierda hacia ella y dejo que la camisa le resbalara por los hombros, la cogió al vuelo con la mano derecha y la hizo girar por encima de la cabeza, como si fuese un verdadero profesional del striptease. Ella se reía.
-¡Que apagues la luz! ¿Qué dices? ¿Y perderme todo esto ?
Él ponía cara picarona mientras hacía que sus músculos se notasen. No era un hombre musculoso, a pesar de que hacía a veces trabajos pesados. Era fuerte y estaba en buena forma siempre, lo que más le gusta de él era que al abrazarlo podía apoyar la cabeza justo debajo del mentón, de modo que notase el aire de su aliento haciéndole cosquillas.
El corazón le dio un brinco cuando se bajo los calzoncillos, los atrapo con la punta del pie y los tiró hacia arriba aterrizando en su cabeza, mientras se metía en la cama.
-Uy que bien se está aquí debajo de esta sábana y a oscuras, jajajajaj, no sabía como se las apañaba para hacerla reír así siempre
- ¿Has visto como estás? ¡por favor dejen paso, llevo a una mujer en estado crítico! (era muy cachondo). Le guiño el ojo y comenzó apartarse las gente de su camino. Le ofreció una silla pá sentarse.
-Gracias.
-¿Porqué, si todavía no hemos hecho nada?
-¡Nena tráeme la bolsita mágica! ¡Ah, y dile a mi novio que no voy almorzar, que tengo trabajo!
Le fue dando trabajo a tó quisquí, a diestro y siniestro, como si se tratase de una operación quirúrgica de urgencia. Y es que seguramente era así. Tres horas se llevaron con ella, le cambiaron el color de pelo, la peinaron, la depilaron y hasta las uñas se las pintaron y arreglaron.
-Gracias - y con una sonrisa le agradeció la manera tan peculiar con que la atendió.
-Bueno por mi parte, ya he terminado. Yo me dedico al pelo y no al corazón. Solo necesitabaque le abrieran los ojos.
-Venga vamos, que tienes que probarte algo.
-¿Probarme el qué?
-Tú déjate llevar Un vestido gris escotado, con una chaquetita clara. Su marido la esperaba en la puerta con chaqueta y corbata. No despertaba de su asombro, cuando aparco el coche justo al lado del río en una terracita donde años atrás lo frecuentaban para tomar tapas y copas, justo al lado estaba el famoso Restaurante llamado RIO GRANDE aquel sitio, era uno de los sitios favoritos de ellos. Los invitaron a entrar diciendo que tenían mesa reservada, un lugar donde se veía todo el puente de Triana que lo alumbraba. Ella no dejaba de decirle pero estas loco, cómo vas a pagar esto yo solo me conformo con estar contigo en esta terracita y recordar los momentos que disfrutamos con los amigos!
-Shhh , Calla y no te preocupes cariño ,disfrutemos de esta noche y no nos privemos de decirnos lo que sentimos. Levantaron sus copas hicieron un brindis
-Por ti, por mis hijas por lo que más quiero en este mundo. Ella nos hizo este regalo cariño la que organizó todo esto, las lágrimas las aguantaba mientras caía en la cuenta de que había vuelto a soñar despierta. Nada más terminar dieron un paseo por aquellos ladares.
Llegaron a casa y vieron que estaban solos, pusieron un par de copas y un par de canciones.
- ¡Niña, apaga la luz!
Se reía mientras veía a su marido desnudarse delante de ella, bailando por la habitación haciendo striptease, desabrochándose lentamente la camisa azul con sus dedos chapuceros. Arqueó la ceja izquierda hacia ella y dejo que la camisa le resbalara por los hombros, la cogió al vuelo con la mano derecha y la hizo girar por encima de la cabeza, como si fuese un verdadero profesional del striptease. Ella se reía.
-¡Que apagues la luz! ¿Qué dices? ¿Y perderme todo esto ?
Él ponía cara picarona mientras hacía que sus músculos se notasen. No era un hombre musculoso, a pesar de que hacía a veces trabajos pesados. Era fuerte y estaba en buena forma siempre, lo que más le gusta de él era que al abrazarlo podía apoyar la cabeza justo debajo del mentón, de modo que notase el aire de su aliento haciéndole cosquillas.
El corazón le dio un brinco cuando se bajo los calzoncillos, los atrapo con la punta del pie y los tiró hacia arriba aterrizando en su cabeza, mientras se metía en la cama.
-Uy que bien se está aquí debajo de esta sábana y a oscuras, jajajajaj, no sabía como se las apañaba para hacerla reír así siempre