Hermano costalero
¿Qué pesa en este trono, compañero,
si fue que lo escogimos libremente?
¿No notas cuánto aplasta brutalmente
llevar tanto martirio en un madero?
Atrás se va quedando en el sendero
la llaga en la cerviz, viva y urente,
ocultos, sin mostrarnos a la gente,
que así es nuestro sufrir de costalero.
Lo sabe el capataz cuando nos grita,
¡arriba!, ¡qué ansiedad en la pujanza!
y sabe que está abriendo cada espita
de amor por esta Cruz, en tanto avanza
la calle oscurecida, el que amerita
toda la Redención y la Esperanza.
¿Qué pesa en este trono, compañero,
si fue que lo escogimos libremente?
¿No notas cuánto aplasta brutalmente
llevar tanto martirio en un madero?
Atrás se va quedando en el sendero
la llaga en la cerviz, viva y urente,
ocultos, sin mostrarnos a la gente,
que así es nuestro sufrir de costalero.
Lo sabe el capataz cuando nos grita,
¡arriba!, ¡qué ansiedad en la pujanza!
y sabe que está abriendo cada espita
de amor por esta Cruz, en tanto avanza
la calle oscurecida, el que amerita
toda la Redención y la Esperanza.