Dromedarios azules
en el desierto solitario,
aguzan sus patas de alambre
en mi estómago hambriento.
¡Quizás tejí demasiado pronto ese suéter!
Sus jorobas llevan
litros de sangre
para saciar tu sed.
Dromedarios azules
aparecen por todas partes,
¿Les invitas una taza de café
en el Café de Flore?
Ya el hombre está contaminado
con el materialismo.
¡No pagaré esta cuenta, este mes!
Dromedarios hacen conciertos
en mis pupilas abiertas,
danzan en el iris vidrioso
de la noche.
¡Tiene derecho a descansar quien trabaja!
Suben reptando con sus jorobas de agua, silicio y sangre
quieren llegar a mi sala.
¡Los vigilo atentamente!
Sufren de equimosis.
Sus lenguas bailarinas
reposan en el caño
¡Tienen mucha sed!
luego ellos saciarán el hambre
de los cuervos malditos
hacinados en esa loza hambrienta.
Los Dromedarios agonizan,
espuma roja, botan por sus fauces.
Al fin
regresaré del país de los sueños
a mi selva de cemento.
Comeré mi arroz con pollo,
tranquila...
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos reservados