La muerte sigue mis pisadas,
baja conmigo las escaleras de mi casa,
peldaño a peldaño;
desde la madrugada
me silba
con su voz de terror.
La muerte
esa loba inmunda
me persigue por toda la casa,
sin piedad.
En sus ropajes negros quiere llevarme.
La muy ladina y traicionera,
aparece, donde menos uno se lo imagina.
Abrázame muerte,
ya no temo tus pisadas,
¡Abrázame
amiga!
Yo siempre vivía contigo
y no me daba cuenta.
Despacio, silenciosa,
te acercas al hombre,
sigilosa,
para asestar,
el golpe definitivo.
Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
"Convivimos con la muerte todos los días"