A ti poeta de manos suaves
que tomas tiempo de alguna parte para leerme,
a ti van estas palabras extraviadas
que no llegan ni a terrón de azúcar
para miradas que van mas allá.
Creo que creo en ti
en tu juicio y en tus regalías
a este eterno postulante a alguna cosa
que se pierde entre intentos y desmadres,
pero tú con la suavidad de la voz que no conozco
aletargas las decepciones con palabras suficientes
para un intento más.
Entiendo entonces, con cierre ya de este otro intento,
que de buena gente es tu oficio
como enfermera de reincidentes
o alfarera de arenas ajenas.
Amable poetisa,
permite que te preste lo único que queda mí
luego de las subastas a las que me vi expuesto,
acerco amistad, admiración y calma
por si alguna vez,
son necesarias de usar.
que tomas tiempo de alguna parte para leerme,
a ti van estas palabras extraviadas
que no llegan ni a terrón de azúcar
para miradas que van mas allá.
Creo que creo en ti
en tu juicio y en tus regalías
a este eterno postulante a alguna cosa
que se pierde entre intentos y desmadres,
pero tú con la suavidad de la voz que no conozco
aletargas las decepciones con palabras suficientes
para un intento más.
Entiendo entonces, con cierre ya de este otro intento,
que de buena gente es tu oficio
como enfermera de reincidentes
o alfarera de arenas ajenas.
Amable poetisa,
permite que te preste lo único que queda mí
luego de las subastas a las que me vi expuesto,
acerco amistad, admiración y calma
por si alguna vez,
son necesarias de usar.