A la compañera Mar,
que me escuchaba la otra noche.
que me escuchaba la otra noche.
Ha llamado a tu puerta
la lluvia del otoño que renace,
¡qué pronto harán las hojas
alfombras de colores en tu calle!
Y harán tibios reflejos
las luces de los coches cuando pasen,
y habrá nuevos perfumes
a campos y humedad en las ciudades.
En tanto que en mi tierra
las nieves serán ríos torrenciales
y un valle de alamedas ordenadas
parecerá estrellado por las tardes.
¡Tan diferentes lluvias,
regando, tan iguales, los paisajes!...
¡Qué largos los océanos, hermana,
y qué chicos si escucho tu lenguaje!
No tienes idea la alegría que has provocado en mi, al recibir este hermoso poema de regalo. Muchas gracias por tal lindo y generoso gesto de amistad y compañerismo que has tenido. Recuerdo perfectamente ese momento en que leí un nostálgico poema tuyo y que en el momento de hacerlo estaba lloviendo torrencialmente sobre mi Buenos Aires. Es un regalo que va al cofre de mi corazón y quedará para siempre allí.
Te envío un gran abrazo y deseo tengas una linda tarde primaveral. Saludos, poeta