Otro antiguo poema de corte metafísico que como tantos otros no tuvo apenas respuesta. La ventana del blog, aunque exigua, se abre generosa a los amplios paisajes de las relecturas. Aquí, desde aquí, lo dejo en libertad para que vuele sin límites hacia las difusas fronteras del olvido.
Pessoa.
Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo.
William Shakespeare -
LAS DIMENSIONES DEL SUEÑO
Todos mis sueños,
los atroces, los húmedos, los no soñados...
caben entre mis brazos en cruz.
Mis manos se reflejan entre sí
como las estrellas gemelas que nunca serán
abrazo.
El exorcismo antiguo del beso,
las gruesas elipses de los labios agrietados
por donde escapa mi lengua,
todo eso y mis infinitas vidas pasadas
cabrían en uno de mis sueños.
Tú, la infinita,
la cálida nube rosada
cabes, pura esencia,
en alguno de mis
sueños que se expanden
hasta caer, otoñales,
en la gota de lluvia
donde habito.
El rústico caballo de batalla
nacido, como yo, para la muerte
piafa y cocea a punto de desbocarse
y se desprenden de sus alas
las plumas de bronce
y las hojas que nacieron
de mis sueños,
como en un prematuro otoño.
Plumas u hojas broncíneas
de cromática sonoridad
caen sobre los ríos que me llevan
atravesando galaxias encendidas
o bandadas de luciérnagas en flor.
Sueños inacabables en el paréntesis
de una vida limitada.
Sueños paralelos tras el vacío que deja
un ferrocarril en marcha.
Sueños.
Mis dedos extendidos en raíces
buscan exuberantes subsuelos
en los que fertilizar los sueños.
Atraviesan sótanos y tumbas,
alborotan cadáveres a punto de morir,
avanzan oscuramente por los túneles del tiempo
sin encontrar su remanso.
Pobres, infinitos, limitados,
sueños míos.
Ilust.: Fotografía minimalista de Hengki Koentjoro. “Paisaje de Indonesia”.
Pessoa.
Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo.
William Shakespeare -
LAS DIMENSIONES DEL SUEÑO
Todos mis sueños,
los atroces, los húmedos, los no soñados...
caben entre mis brazos en cruz.
Mis manos se reflejan entre sí
como las estrellas gemelas que nunca serán
abrazo.
El exorcismo antiguo del beso,
las gruesas elipses de los labios agrietados
por donde escapa mi lengua,
todo eso y mis infinitas vidas pasadas
cabrían en uno de mis sueños.
Tú, la infinita,
la cálida nube rosada
cabes, pura esencia,
en alguno de mis
sueños que se expanden
hasta caer, otoñales,
en la gota de lluvia
donde habito.
El rústico caballo de batalla
nacido, como yo, para la muerte
piafa y cocea a punto de desbocarse
y se desprenden de sus alas
las plumas de bronce
y las hojas que nacieron
de mis sueños,
como en un prematuro otoño.
Plumas u hojas broncíneas
de cromática sonoridad
caen sobre los ríos que me llevan
atravesando galaxias encendidas
o bandadas de luciérnagas en flor.
Sueños inacabables en el paréntesis
de una vida limitada.
Sueños paralelos tras el vacío que deja
un ferrocarril en marcha.
Sueños.
Mis dedos extendidos en raíces
buscan exuberantes subsuelos
en los que fertilizar los sueños.
Atraviesan sótanos y tumbas,
alborotan cadáveres a punto de morir,
avanzan oscuramente por los túneles del tiempo
sin encontrar su remanso.
Pobres, infinitos, limitados,
sueños míos.
Ilust.: Fotografía minimalista de Hengki Koentjoro. “Paisaje de Indonesia”.
A ver Don Miguel que usted tiene un nivel y una reputación que defender, yo por mas que lo leo diría que no me gusta, pero ese Sueños paralelos tras el vacío que deja/ /un ferrocarril en marcha. acompañada de la imagen que nos deja, eso no lo cubre un océano por mas que se hunda en la fosa de las Marianas. Y qué decir de la estampa que recrea y que siempre se me quedara en la memoria grabada Mis dedos extendidos en raíces/ /buscan exuberantes subsuelos/ /en los que fertilizar los sueños. eso en este planeta no hay suficiente tierra para cubrirlo con una pala.
Luego está El rústico caballo de batalla/ /nacido, como yo, para la muerte si yo me pusiera la bata de analista delante del diván de psiquiatra quizá adivinaría que usted sueña con Pegasos alados con plumas bronceadas como ángeles caídos convertidos en hombres a los que se les cortó sus alas como en la otoñal caída de la hoja. Vamos que está mayor y el subconsciente le traiciona. Túneles, vías plateadas paralelas y traviesas sin balastros, pareidolias de viejas con gafas todo eso lo confirma. A caso desconocéis que los raíles también tienen alma pues no dejan de ser vigas amputadas pertenecientes a las hadas que al convertirse en hormigas también pierden sus alas
El exorcismo antiguo del beso,/ /las gruesas elipses de los labios agrietados/ /por donde escapa mi lengua,/ /todo eso y mis infinitas vidas pasadas/ /cabrían en uno de mis sueños. Bueno lo dejo, cualquier cosa menos reconocer que a lo mejor algo sí que me gusta, pero el poco nivel lo seguiré defendiendo con mi espada.
Como indicáis, lo prometido "Otro antiguo poema que como tantos otros no tuvo apenas respuesta" una sencilla respuesta.
Lo bueno si breve, en el tubo digestivo, no alimenta.
Cuidese.