LUZ EN LA CATEDRAL
Las luces ascendieron nervaduras
hasta dar con la vieja piedra clave,
rojos, verdes, violetas por alturas
en un vuelo sutil como el del ave.
Fue la Casa del Padre mil colores
disputando dejarle resplandores.
Y cantaban los ángeles un salmo
con ardiente y lumínica cadencia,
y entonces adoraron Su presencia
en la paz que tenía el aire calmo.
Las luces ascendieron nervaduras
hasta dar con la vieja piedra clave,
rojos, verdes, violetas por alturas
en un vuelo sutil como el del ave.
Fue la Casa del Padre mil colores
disputando dejarle resplandores.
Y cantaban los ángeles un salmo
con ardiente y lumínica cadencia,
y entonces adoraron Su presencia
en la paz que tenía el aire calmo.
No sé si irme a por una pala o por una excavadora.
¿Cuánta tierra podría amontonar con una escoba?
Que las Ondinas náyades te arrullen y con sus níveos brazos hagan mecer tus sueños.