El cuero del amanecer, se raja en hilos prematuros que estallan
desnudos una eclosión del sol
calentando murmullos en la primera
luz del púlpito donde la oratoria se desvanece como la noche cuando amanece el nuevo ciclo inmaculado, y empieza
a desgastarse,
el bronce del tránsito
se pega en todas partes rodando con las soledades de todo el día y llega a la
penumbra del descanso, en la que te abrigas en lo oscuro de todo el miedo.
A la única cosa de la que te puedes fiar, la sombra que acoge tu piel.
Reservados todos los derechos©
desnudos una eclosión del sol
calentando murmullos en la primera
luz del púlpito donde la oratoria se desvanece como la noche cuando amanece el nuevo ciclo inmaculado, y empieza
a desgastarse,
el bronce del tránsito
se pega en todas partes rodando con las soledades de todo el día y llega a la
penumbra del descanso, en la que te abrigas en lo oscuro de todo el miedo.
A la única cosa de la que te puedes fiar, la sombra que acoge tu piel.
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