Hoy todo me sabe a muerte.
implacable y voraz. Vendimiando
con su hoz la lengua y los párpados
miserables y lánguidos. La muerte
puede ser un torniquete; también
la hemorragia definitiva. La maquinaria
funda sus fachadas en el extravío de la mente;
yo, me absuelvo de emitir juicios: veo
demasiado, creo en exceso, vivo por vivir.
©
implacable y voraz. Vendimiando
con su hoz la lengua y los párpados
miserables y lánguidos. La muerte
puede ser un torniquete; también
la hemorragia definitiva. La maquinaria
funda sus fachadas en el extravío de la mente;
yo, me absuelvo de emitir juicios: veo
demasiado, creo en exceso, vivo por vivir.
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