De rutina llevo el cuerpo lleno.
De hambre de otra vida y de blasfemias
a lo lógico. De sótanos de agua
y de estanques primaverales, mi alma
no se cansa, aunque sé, que miento.
Soy como un leño baldío e inflado.
Soy ese mismo leño cuyo crecimiento
no vale nada. De monotonía, y de hambre,
llevo mi cuerpo lleno.
©
De hambre de otra vida y de blasfemias
a lo lógico. De sótanos de agua
y de estanques primaverales, mi alma
no se cansa, aunque sé, que miento.
Soy como un leño baldío e inflado.
Soy ese mismo leño cuyo crecimiento
no vale nada. De monotonía, y de hambre,
llevo mi cuerpo lleno.
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