Hay gente que palpa mis pies
su sombra se extiende de pared en pared
rumia su soledad en la tristeza o en el desvarío
donde asumen por completo su culpa
la necedad y el delirio, esas copas vacías
de ajenjo o absenta.
Hay gente merodeando mis pies
como duendes o elfos que rozaran mi cuello
en bucle, cuando el mediodía
renueva su participante alegría en mi jovialidad
externa.
Se retuerce como un muelle mi numen
de osadía y vitalidad, remordimientos, eternidades
vacías, donde pintan sus amuletos,
largos ángeles de muérdago y nieve.
Duermo en una ribera desconocida;
duermo con la colcha separada de mí,
mientras una multitud de sombras
renacen para mi cuerpo tumefacto y herido.
Hay gente que palpa mis pies
son redes de oxígeno por instantes
en su malla de pequeños huesos
duermen junto a astros venerables.
©
su sombra se extiende de pared en pared
rumia su soledad en la tristeza o en el desvarío
donde asumen por completo su culpa
la necedad y el delirio, esas copas vacías
de ajenjo o absenta.
Hay gente merodeando mis pies
como duendes o elfos que rozaran mi cuello
en bucle, cuando el mediodía
renueva su participante alegría en mi jovialidad
externa.
Se retuerce como un muelle mi numen
de osadía y vitalidad, remordimientos, eternidades
vacías, donde pintan sus amuletos,
largos ángeles de muérdago y nieve.
Duermo en una ribera desconocida;
duermo con la colcha separada de mí,
mientras una multitud de sombras
renacen para mi cuerpo tumefacto y herido.
Hay gente que palpa mis pies
son redes de oxígeno por instantes
en su malla de pequeños huesos
duermen junto a astros venerables.
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