Con pericia y con raudos movimientos,
—agujas que en tus manos cobran vida—
tú tejes tu labor muy decidida
y los dedos danzando van contentos.
Mientras, dejas vagar tus pensamientos;
divagas sin sentir, adormecida,
la tarea manual, tu preferida,
te regala los plácidos momentos.
La prenda va creciendo sin demora
y a la vez es trabajo relajante
que ejecutas con alta precisión.
Si con arte y con gracia se elabora
verás que el resultado es elegante
y te llena de gran satisfacción.
¡Menuda decepción,
si al probarte el jersey cuando lo acabas
no te queda tan bien como esperabas!
—agujas que en tus manos cobran vida—
tú tejes tu labor muy decidida
y los dedos danzando van contentos.
Mientras, dejas vagar tus pensamientos;
divagas sin sentir, adormecida,
la tarea manual, tu preferida,
te regala los plácidos momentos.
La prenda va creciendo sin demora
y a la vez es trabajo relajante
que ejecutas con alta precisión.
Si con arte y con gracia se elabora
verás que el resultado es elegante
y te llena de gran satisfacción.
¡Menuda decepción,
si al probarte el jersey cuando lo acabas
no te queda tan bien como esperabas!