Trocadas ya las risas
en contagiosas lágrimas,
permaneces quizás y tristemente,
anclado sin osadía a aquel
recuerdo y aquella maravillosa
memoria, como en un inmóvil presente.
Instalado en un remoto pretérito,
viertes tu veneno habitual en el cual
sepultas tus áridos comentarios.
No, acaso
no sea éste, para ambos,
el final merecido, mas,
y lo piensas a solas, como siempre,
desde el principio así lo entendiste.
©
en contagiosas lágrimas,
permaneces quizás y tristemente,
anclado sin osadía a aquel
recuerdo y aquella maravillosa
memoria, como en un inmóvil presente.
Instalado en un remoto pretérito,
viertes tu veneno habitual en el cual
sepultas tus áridos comentarios.
No, acaso
no sea éste, para ambos,
el final merecido, mas,
y lo piensas a solas, como siempre,
desde el principio así lo entendiste.
©