Mucho sol anda
tras tus espaldas.
Divina sombra,
umbrosa, de tus
férreos ataúdes,
con tu afán celoso,
tropieza. Mientras,
la ley, en su insigne
insignificancia, da
muestras todavía,
de auténtica fortaleza.
Derriba portalones,
en tus paseos vespertinos,
y ve, en una caracola,
níveos pasos sometidos
al furor del clima y de los tiempos.
Demasiado sol anda tras
tus espaldas, sí, ¡cómo si,
desde entonces, no
hubiera nevado!
©
tras tus espaldas.
Divina sombra,
umbrosa, de tus
férreos ataúdes,
con tu afán celoso,
tropieza. Mientras,
la ley, en su insigne
insignificancia, da
muestras todavía,
de auténtica fortaleza.
Derriba portalones,
en tus paseos vespertinos,
y ve, en una caracola,
níveos pasos sometidos
al furor del clima y de los tiempos.
Demasiado sol anda tras
tus espaldas, sí, ¡cómo si,
desde entonces, no
hubiera nevado!
©